Diapiro
Es un fenómeno geológico singular: la fuerza de un antiguo domo salino ha moldeado el paisaje, desviando el río Ega y creando un escenario natural único en Navarra y poco frecuente en Europa de alto valor geológico y paisajístico.
Naturaleza dentro de la ciudad: Un meandro espectacular, escarpes rocosos y manantiales de aguas minerales visibles conviven a pocos minutos del casco urbano, ofreciendo una experiencia sorprendente. Pocos lugares permiten observar un proceso geológico de esta magnitud en pleno entorno.
Un espacio vivo y accesible: Los senderos, miradores y zonas de descanso permiten disfrutar del paisaje y entender cómo la geología ha marcado la historia y la forma de Estella-Lizarra que hacen de este enclave un lugar ideal para pasear, observar y desconectar.
Manantial de Celagua
Un nacedero en la montaña: El manantial de Celagua, surge directamente de las calizas de la Sierra de Codés, en un espectacular sistema kárstico que filtra el agua de lluvia hasta hacerla brotar con extraordinaria pureza.
Origen de un paisaje de agua: Este punto marca el nacimiento del curso de agua que desciende hacia Genevilla y alimenta el sistema hídrico local antes de incorporarse a la cuenca del río Ega.
Entorno natural acondicionado: El área del manantial y de las cascadas cuenta con zona de merendero y espacios de descanso, lo que lo convierte en un lugar ideal para disfrutar del paisaje, realizar un picnic o iniciar rutas por la sierra.
Mirador de Lazkua y Altikogaña
Un mirador tallado por la naturaleza: El Mirador de Lazkua se asoma desde un impresionante paredón calizo que se eleva más de 200 metros sobre el Valle de Allín, ofreciendo una de las panorámicas más espectaculares de Tierra Estella.
Un castro de la Edad del Hierro: A escasa distancia se encuentra el alto de Altikogaña, donde existió un poblado fortificado hace más de dos milenios. Su posición estratégica permitía el control visual del territorio y su defensa natural frente a posibles incursiones.
Bosque mediterráneo de montaña: El acceso mediante una ruta señalizada atraviesa un denso carrascal de encinas, característico del entorno del valle, que aporta sombra y riqueza ecológica al recorrido.
Mirador Starlight
Un cielo certificado: Torralba del Río es el segundo municipio de Navarra reconocido como Pueblo Starlight, garantía de cielos oscuros y de excelente calidad para la observación astronómica.
Astronomía para todos: Diseñado como un espacio accesible y divulgativo, a escasos metros del Santuario de Nuestra Señora de Codés, el mirador permite disfrutar del firmamento tanto a aficionados como a familias y turistas sin experiencia previa.
Equipamiento especializado: El espacio cuenta con telescopio profesional, señalética interpretativa y una aplicación móvil específica para identificar constelaciones, estrellas y planetas en tiempo real.
Paisaje Protegido Huertas de Zúñiga
Un sistema agrario tradicional excepcionalmente conservado: Las huertas de Zúñiga constituyen uno de los conjuntos de regadío histórico mejor preservados de Navarra, con origen documentado al menos en el siglo XVII y una continuidad de uso que ha mantenido su estructura prácticamente intacta hasta la actualidad.
Un paisaje cultural protegido y regulado: El Plan Municipal de Zúñiga reconoce este espacio como Paisaje Protegido por sus valores estéticos, históricos y etnográficos, estableciendo una normativa específica que limita construcciones, cerramientos y usos para garantizar su conservación.
Arquitectura agrícola y gestión del agua: Parcelas delimitadas por muros de mampostería, portillas de acceso y una red de acequias que permite el riego por gravedad configuran un paisaje funcional donde técnica y cultura siguen plenamente conectados.
Peña de Lapoblación (León Dormido)
Una silueta legendaria: La Peña de Lapoblación, conocida popularmente como el León Dormido, debe su nombre a la inconfundible forma que dibuja en el paisaje cuando se observa desde el sur, evocando la figura de un gran felino recostado.
Un mirador natural de 360 grados: Desde su cima se disfruta de una de las panorámicas más espectaculares del extremo occidental navarro, con vistas sobre el valle del Ebro, la Rioja Alavesa, la Sierra de Codés, el Moncayo y las sierras de Urbasa y Andía.
Naturaleza con memoria histórica: Los restos del antiguo castillo medieval que aún perviven en la cima, unidos al contraste entre la roca caliza y el hayedo de la vertiente norte, convierten la ascensión en una experiencia tan paisajística como histórica.
Pinares de Lerín
Un lugar único en Navarra: Declarado enclave natural en 1989, este espacio alberga los pinares espontáneos más occidentales de Navarra, adaptados a las duras condiciones climáticas y a los suelos yesíferos.
Naturaleza y biodiversidad mediterránea: El bosque, formado por pino carrasco (Pinus halepensis), coscojares y matorral mediterráneo, sirve de refugio a especies como el águila real, el alcaraván, tarabillas y otras aves ligadas a medios abiertos y forestales.
Un espacio para recorrer: La red de rutas señalizadas permite descubrir el pinar tanto a pie como en bici, con itinerarios que atraviesan miradores, barrancos y elementos singulares como Pino Bonito o la Fuente del Agua Salada.
Reserva Natural Barranco de Lasia
Un desfiladero fluvial de alto valor ecológico: El Barranco de Lasia es un espacio protegido de aproximadamente 70 hectáreas donde el río Ega se encaja entre laderas abruptas, configurando un paisaje de gran interés geomorfológico y ambiental.
Un ecosistema de transición entre río y bosque mediterráneo: A lo largo del cauce se desarrolla un bosque de ribera con sauces, alisos y fresnos, mientras que en las laderas predominan encinares y matorral mediterráneo, generando una elevada diversidad vegetal en un espacio relativamente reducido.
Refugio de fauna ligada al agua y al roquedo: La calidad del ecosistema permite la presencia de especies como la nutria, junto a mamíferos como la jineta o el gato montés, y aves rupícolas como el alimoche o el buitre leonado.
Reserva Natural de Peñalabeja
Un bosque único de roble marojo: La reserva protege una de las escasas formaciones de roble marojo (Quercus pyrenaica) presentes en Navarra, un tipo de bosque más habitual en áreas montañosas del norte de la península y muy poco representado en esta comunidad.
Un espacio natural protegido desde 1987: Declarada Reserva Natural por el Gobierno de Navarra, Peñalabeja conserva un ecosistema forestal de alto valor ecológico donde conviven encinares mediterráneos, arces, madroños y matorrales propios de zonas de transición climática.
Un paisaje entre bosques y barrancos: El entorno combina laderas forestales, barrancos y miradores naturales desde los que se contemplan las sierras de Marañón y Sierrachiquita, en un paisaje de gran valor ambiental en el valle alto del río Ega.
Rn Laguna de las Cañas
Uno de los humedales más importantes de Navarra: La Laguna de las Cañas está declarada Reserva Natural desde 1987 y Humedal de Importancia Internacional por el Convenio Ramsar en 1996. Además forma parte de la Red Europea de Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA).
Refugio para aves migratorias: En uno de los enclaves ornitológicos más destacados del territorio y acoge numerosas especies de aves como el martinete, la garza imperial, el avetoro o el pato colorado, que utilizan la laguna como lugar de descanso y alimentación durante sus rutas migratorias.
Un paseo natural y accesible: Un sendero circular de aproximadamente 4,5 kilómetros, completamente llano, permite recorrer el perímetro de las dos balsas que conforman la laguna y observar aves desde distintos puntos del recorrido.
Salobre de Sesma
Un humedal único: El Salobre de Sesma es uno de los espacios naturales más singulares de la Ribera Estellesa: un humedal de aguas salobres en un paisaje mediterráneo árido.
Naturaleza y biodiversidad en un paisaje salino: Este sitio alberga vegetación adaptada a la salinidad además es un punto de observación para numerosas aves acuáticas y migratorias.
Un espacio restaurado para recorrer y observar: Tras su recuperación hidrológica y ambiental, el humedal ofrece un paseo accesible y de corta duración, ideal para senderismo suave, observación de aves y fotografía de naturaleza.
Sierra de Dos Hermanas
Dos cimas, una identidad: La Sierra de Dos Hermanas debe su nombre a sus dos cumbres casi gemelas que definen su silueta y la convierten en un referente paisajístico entre los valles de la Berrueza y Valdega.
Un balcón natural sobre el territorio: Su cordal se recorre como un mirador continuo, con vistas abiertas hacia la Sierra de Codés, Lókiz, Montejurra y el mosaico de valles que estructuran esta parte de Tierra Estella.
Naturaleza esencial y paisaje con memoria: Encinares, matorral mediterráneo y roca caliza dibujan un entorno sobrio y auténtico, donde además perviven huellas históricas que conectan el paisaje con su pasado.
Embalse de Sota
Un humedal de gran interés: Es un punto destacado para la observación de aves en el valle alto del río Ega. En sus aguas y orillas pueden verse especies como ánades azulones, fochas comunes, zampullines o somormujos, además de diversas aves migratorias que utilizan el lugar como zona de descanso.
Un paisaje natural entre bosques mediterráneos: El entorno del embalse está rodeado de quejigos, encinas y matorral mediterráneo, formando un paisaje de transición entre la montaña y los valles agrícolas de Cabredo. Esta diversidad de hábitats favorece la presencia de numerosas especies de fauna.
Un paseo tranquilo en plena naturaleza: El camino que rodea el embalse permite recorrerlo fácilmente a pie mientras se disfruta de la calma del paisaje, los sonidos del agua y la observación de aves. Su cercanía al pueblo lo convierte en una excursión sencilla y muy accesible.
Monumento Natural Nº 1 Encina de Erául
Un árbol monumental en pleno entorno rural: Este ejemplar de Quercus ilex destaca por sus grandes dimensiones y su singular silueta, con una copa que ha crecido sobre una potente rama lateral inclinada.
Más de 500 años de historia viva: Considerada una de las encinas más antiguas de Navarra, ha sido testigo de la evolución del territorio durante siglos, resistiendo tanto los cambios del paisaje agrícola como el paso del tiempo.
Monumento Natural protegido: Su valor ecológico, paisajístico y cultural motivó su declaración oficial como Monumento Natural en 1991, garantizando la conservación de este ejemplar excepcional como parte del patrimonio natural de la Comunidad Foral.
Monumento Natural Nº 17 Álamos de Lodosa
Un Monumento Natural excepcional: Declarados Monumento Natural en 1991, estos diecinueve ejemplares de álamo blanco (Populus alba) forman una de las alamedas monumentales más emblemáticas de Navarra.
Refugio de una fauna singular: Sus troncos centenarios, huecos naturales y cajas nido albergan una de las mayores colonias de murciélago enano de árbol (Pipistrellus pygmaeus) de la Península Ibérica.
Historia viva junto al río: Estos árboles están ligados a la memoria histórica de Lodosa. Durante las guerras carlistas, sus ramas superiores fueron podadas para permitir la vigilancia del puente y de la orilla opuesta del Ebro.
Monumento Natural Nº 2 Encino de Tres Patas
Un Monumento Natural excepcional: Declarado Monumento Natural en 1991, este ejemplar de Quercus ilex es uno de los árboles más singulares y longevos de Navarra y de la Península Ibérica.
Una forma única que le da nombre: Su estructura, apoyada sobre tres grandes raíces que funcionan como patas, lo convierte en un árbol extraordinario tanto desde el punto de vista botánico como visual.
Más de mil años de historia viva: Con una edad estimada superior a los 1 200 años, este encino es un auténtico testigo del paso del tiempo, presente en el territorio desde los orígenes del Reino de Navarra.
Monumento Natural Nº 3 Encino de Cábrega
Un Monumento Natural singular: Declarado Monumento Natural en 1991, este ejemplar de Quercus ilex subespecie Ballota, conocido localmente como encino o carrasca, destaca por su porte, su valor ecológico y su integración en un paisaje agrícola tradicional.
Una copa que define el paisaje: Su estructura es imponente, con una copa amplia y envolvente cuyas ramas péndulas descienden hasta casi tocar el suelo, generando un espacio natural único bajo su sombra.
Testigo de un ecosistema desaparecido: Este árbol es uno de los últimos vestigios de los antiguos encinares que cubrían la zona y que hoy es de campos de cultivo, lo que refuerza su valor como elemento patrimonial vivo.
Monumento Natural Nº 32 Enebro de Legardeta
Un enebro con porte de árbol: Este ejemplar de Juniperus communis rompe con el desarrollo habitual de su especie, generalmente arbustiva, alcanzando dimensiones arbóreas poco frecuentes que lo hacen una auténtica rareza botánica en Navarra.
Un superviviente del paisaje rural: Con más de siete metros de altura y una amplia copa, ha resistido durante generaciones la transformación agraria de su entorno, convirtiéndose en un referente paisajístico y cultural del territorio.
Protección como Monumento Natural: Su valor biológico, escénico e histórico motivó su declaración oficial como Monumento Natural en 2009, garantizando su conservación como uno de los árboles más singulares de la Comunidad Foral.
Monumento Natural Nº 34 Arce de Lezáun
Un árbol singular en su especie: Este ejemplar de Acer monspessulanum L. destaca por sus dimensiones poco habituales en entornos de media montaña. A escasos metros del suelo, su tronco se bifurca en seis grandes ramas que configuran una amplia copa.
Monumento Natural protegido: Declarado Monumento Natural en 2009 por el Gobierno de Navarra, el Arce de Lezáun constituye el ejemplar nº 34 del catálogo oficial de árboles singulares, una figura de protección que reconoce su valor paisajístico, biológico e histórico.
Superviviente excepcional: Situado en el paraje de Apezundegi, en el término municipal de Lezáun, el árbol crece sobre suelos calizos asociados al modelado kárstico del piedemonte sur de Andía, en un entorno tradicionalmente vinculado al pastoreo extensivo.
Monumento Natural Nº 5 El Centinela
Un Monumento Natural singular: Declarado Monumento Natural en 1991, su valor radica tanto en su interés ecológico como en su relevancia histórica dentro del territorio.
Un árbol con historia: Este quejigo no solo destaca por su porte y longevidad, sino por su uso como punto de vigilancia en épocas de guerra y epidemias, dando origen a su nombre El Centinela.
Un ejemplar adaptado al terreno: Situado sobre un talud, presenta un tronco robusto, raíces visibles que aseguran su estabilidad y una copa irregular marcada por intervenciones humanas a lo largo del tiempo.
Bosque de Artea
Un hayedo sobre paisaje kárstico: Artea se asienta sobre un relieve kárstico característico de la sierra de Urbasa-Andía, donde la erosión ha generado un terreno irregular, con dolinas, grietas y afloramientos rocosos.
Formaciones rocosas de aspecto escultórico: Las rocas, cubiertas de musgo y modeladas por el paso del tiempo, adoptan formas caprichosas que evocan figuras humanas, animales o estructuras prehistóricas, alimentando la imaginación y el carácter encantado del bosque.
Entorno ligado a lo simbólico y ancestral: La presencia cercana de elementos megalíticos y la configuración del paisaje han llevado a interpretar este espacio como posible lugar de significado ritual o simbólico en épocas prehistóricas.
Mirador de Ubaba / Balcón de Pilatos
Un mirador único sobre el valle: Situado en el borde sur de la sierra, ofrece una panorámica inigualable del valle de las Améscoas y Tierra Estella, con un gran anfiteatro rocoso que se abre más de 300 metros sobre el paisaje.
El origen del río Urederra: Bajo sus pies se encuentra el nacimiento del río Urederra, que surge desde el interior kárstico de la sierra. Este fenómeno convierte al mirador en un punto clave para entender la hidrología subterránea de Urbasa.
Un enclave privilegiado para observar fauna: Los cortados rocosos albergan colonias de buitres leonados y otras aves rapaces. Verlas planear a la altura de los ojos convierte la visita en una experiencia especialmente singular.
Monte Limitaciones
Un territorio comunal único en Navarra: El Monte Limitaciones de las Améscoas es una propiedad histórica compartida por los pueblos del valle, defendida frente a la Corona y gestionada colectivamente desde la Edad Media.
Naturaleza y cultura inseparables: Integrado en el Parque Natural de Urbasa-Andía, este monte combina hayedos, pastizales y paisaje kárstico con una intensa huella humana: pastoreo, carboneo, ferrerías de monte y recogida de recursos naturales.
Un sistema vivo de gestión tradicional: Lejos de ser un espacio histórico estático, el monte es gestionado por la Junta de Limitaciones para su conservación ecológica que además regula la actividad socioeconómica.
Reserva Natural de Basaula
Un enclave geológico único: Basaula es una estrecha barrancada excavada en calizas cretácicas a lo largo de millones de años, formando un paisaje kárstico de gran interés donde el agua ha modelado la roca.
Un ecosistema forestal diverso: El fondo del barranco alberga un bosque mesomediterráneo bien desarrollado, dominado por carrascas y quejigos, junto a arces, tilos, serbales y otras especies adaptadas a suelos frescos.
Refugio de fauna de alto valor: La reserva acoge una rica biodiversidad, con presencia de rapaces, mamíferos como jabalí, zorro o gato montés, y especies protegidas como el murciélago de cueva.
Reserva Natural del Nacedero del Urederra
Un paisaje único de aguas turquesa: El recorrido permite descubrir las famosas pozas de intenso color azul, formadas por el modelado kárstico de la roca, uno de los fenómenos naturales más reconocibles de Navarra.
Un sendero accesible y bien definido: Se trata de una ruta sencilla, apta para la mayoría de públicos, con un itinerario señalizado que combina tramos junto al río y senderos elevados para el regreso.
Un entorno natural protegido: El nacedero se encuentra dentro del Parque Natural de Urbasa-Andía, lo que garantiza la conservación de su ecosistema y regula el acceso para preservar su fragilidad.
Río Ebro
Una arteria fluvial de escala peninsular: Nace en Fontibre y desemboca en el Mediterráneo formando el Delta del Ebro. A su paso por Navarra, en su curso medio, modela el amplio valle agrícola que define el paisaje del sur de Tierra Estella-Lizarraldea.
Ribera Estellesa viva y compartida: A su paso por la comarca, el Ebro discurre junto a varias localidades en donde las vegas aluviales fértiles han favorecido históricamente el desarrollo del regadío y de una agricultura intensiva, configurando un entorno fluvial compartido.
Naturaleza, ocio e identidad: Más allá de su función hídrica, el Ebro tiene alto valor naturalístico, con bosques de ribera que actúan como refugio de avifauna y fauna menor. Sus orillas además permiten el desarrollo de actividades deportivas y recreativas.
Río Ega
Columna vertebral del territorio: El río Ega es el principal afluente del Ebro. Nace en la Sierra de Entzia y entra en Navarra por Marañón, atravesando Tierra Estella de norte a sur y estructurando el relieve hasta su desembocadura.
Paisaje fluvial protegido y compartido: En su tramo medio, entre Zuñiga y Estella-Lizarra, el Ega forma parte de la Zona Especial de Conservación y estructura el denominado valle del Ega o Valdega que comparte dinámicas paisajísticas, usos agrarios y sistemas de poblamiento vinculados históricamente al río.
Naturaleza urbana e identidad local: A su paso por Estella-Lizarra el río dibuja su principal meandro urbano y se integra en el paisaje como espacio de paseo, observación de aves y conexión entre barrios históricos.
Cuándo visitar El río Ega puede recorrerse durante todo el año. La primavera y el otoño permiten disfrutar del máximo desarrollo de la vegetación de ribera y de un mayor dinamismo hídrico. En verano, sus riberas urbanas y periurbanas se convierten en espacios de paseo y descanso, mientras que el invierno ofrece una lectura más abierta del paisaje fluvial.
Sierra de Codés
Una barrera de transición geográfica y climática: Última cadena montañosa antes de la depresión del Ebro, actúa como un límite natural entre la región atlántica norte con su clima húmedo y el valle de Aguilar al sur con clima seco y mediterráneo.
Gran biodiversidad en pocos kilómetros: Su ubicación crea un marcado contraste entre hayedos, robledales y pastizales húmedos con encinares, carrascales y matorral mediterráneo permitiendo la presencia de fauna de hábitats muy variados.
Naturaleza y patrimonio: Tradicionalmente vinculada a la agricultura, la ganadería y los aprovechamientos forestales, la sierra conserva vestigios arqueológicos que revelan antiguos caminos y fortificaciones.
Cuándo visitar La Sierra de Codés puede visitarse durante todo el año. La primavera y el otoño son ideales para recorrer sus senderos entre bosques y disfrutar de amplias panorámicas desde sus cumbres. En verano, las zonas de hayedo ofrecen refugio frente al calor, mientras que el invierno descubre un paisaje más tranquilo, marcado por sus peñas rocosas.
Sierra de Urbasa
Un paisaje único en Navarra: Urbasa es una gran meseta kárstica de bosques centenarios de hayedos, pastizales de altura y paredes rocosas abruptas que se asoman al valle de Améscoa, con algunos de los miradores más espectaculares del territorio.
El agua como protagonista: Urbasa, cuyo nombre en euskera alude a un bosque de agua o bosque húmedo, es una sierra marcada por innumerables manantiales que alimentan un complejo sistema de acuíferos, fuentes y ríos subterráneos. Esta riqueza hídrica da lugar a sitios icónicos como el Nacedero del Urederra.
Naturaleza accesible y protegida: Integrada en el Parque Natural Urbasa-Andía ofrece una amplia red de rutas. Sus tierras habitadas desde el Paleolítico, han sustentado usos forestales y ganaderos, carboneras y neveras. Hoy conserva txabolas o bordas pastoriles, dólmenes prehistóricos y una tradición viva vinculada al pastoreo y al queso artesanal.