La villa del Santo Sepulcro, una parada imperdible del Camino de Santiago.
¿Qué lo hace imprescindible?
Una de las joyas del románico del Camino de Santiago
La iglesia del Santo Sepulcro, con su singular planta octogonal y su cúpula de inspiración califal, convierte a Torres del Río en una de las paradas patrimoniales más sorprendentes y emblemáticas del Camino de Santiago en Navarra.
Un pueblo donde confluyen historia y peregrinación
Situado entre Los Arcos y Viana, Torres del Río ha estado históricamente ligado al paso de viajeros y peregrinos. Su trazado medieval, el puente sobre el río Linares y el entorno del Camino siguen reflejando siglos de tránsito e intercambio cultural.
Patrimonio monumental en un paisaje agrícola
Casas blasonadas, rincones históricos y panorámicas abiertas sobre el entorno convierten a Torres del Río en un destino ideal para descubrir la esencia rural y monumental de Tierra Estella.
Cuándo visitar
Torres del Río puede disfrutarse durante todo el año. La primavera y el otoño son ideales para recorrer el Camino de Santiago y descubrir el patrimonio monumental con temperaturas suaves. El verano coincide con mayor actividad peregrina y celebraciones locales como las fiestas de San Andrés, mientras que el invierno permite disfrutar del pueblo con más calma y autenticidad.
Ideal para
Turismo cultural y patrimonialTurismo rural y activoPeregrinos del Camino de SantiagoSenderismo y cicloturismo
Más información
Torres del Río es una de las paradas más singulares del Camino de Santiago en Navarra. Situada entre Los Arcos y Viana, sobre un alto que domina el paisaje y junto al río Linares, esta villa histórica concentra en un espacio reducido algunos de los hitos patrimoniales más relevantes del románico navarro y del propio itinerario jacobeo.
El caserío se organiza en torno a la plaza de los Fueros y a un entramado de calles donde destacan grandes casas blasonadas de los siglos XVI al XVIII, reflejo de la prosperidad que alcanzó la villa gracias a su posición estratégica como enclave fronterizo entre los reinos de Navarra y Castilla. Este patrimonio civil, unido a los puentes históricos sobre el río Linares, conforma una imagen urbana poderosa y muy reconocible.
El gran emblema de Torres del Río es la iglesia del Santo Sepulcro, una de las joyas del románico navarro y del Camino de Santiago. Construida a finales del siglo XII, su planta octogonal y la espectacular cúpula interior en forma de estrella de ocho puntas convierten este templo en una visita imprescindible.
Completan el conjunto patrimonial la iglesia parroquial de San Andrés, de estilo gótico-renacentista y situada en la parte alta del pueblo, y el despoblado de La Monjía, antiguo monasterio benedictino vinculado al Monasterio de Irantzu. Este legado histórico se mantiene vivo a través de las fiestas, leyendas y tradiciones que forman parte de la identidad local, especialmente las fiestas patronales de San Andrés, que se celebran a finales de noviembre y reúnen a vecinos y turistas en torno a la historia, la devoción y la vida comunitaria del pueblo.