Tierra Estella

Iglesia de Santa María

Un imponente templo gótico-renacentista que guarda siglos de historia, arte y memoria colectiva.

¿Qué la hace imprescindible?

El gran referente patrimonial del valle

El gran referente patrimonial del valle

Construida en el siglo XVI, la iglesia de Santa María es el principal edificio histórico de Piedramillera y uno de los templos más relevantes de la Berrueza, tanto por su escala como por su riqueza artística.

Arquitectura que narra su historia

Arquitectura que narra su historia

El edificio combina elementos del tardogótico, con aportaciones renacentistas y ampliaciones barrocas y neoclásicas posteriores, visibles en sus capillas, portada y torre.

Un interior de gran valor artístico

Un interior de gran valor artístico

Destaca su retablo mayor plateresco del siglo XVI, junto a un conjunto de retablos laterales, escultura religiosa y elementos como la sillería del coro o la pila bautismal medieval.

Cuándo visitar

La iglesia de Santa María puede visitarse durante todo el año y constituye una excelente parada dentro de un recorrido para descubrir el patrimonio de la localidad y los paisajes del Valle de la Berrueza.

Ideal para

Turismo cultural y patrimonial Turismo rural Senderismo y ciloturismo Buscadores de patrimonio rural auténtico

Cómo llegar

A pie

Desde el centro del pueblo la iglesia se alcanza en pocos minutos en un agradable paseo con ligera pendiente.

En bicicleta

Se puede llegar a la iglesia por las calles del pueblo. El último tramo presenta una ligera pendiente.

En coche

Se puede llegar hasta el núcleo urbano y aparcar en las zonas habilitadas. El último tramo debe realizarse a pie.

En autobús

Piedramillera cuenta con conexiones de autobuses interurbanos con localidades cercanas. Desde la parada, se continua a pie.

Más información

La iglesia de Santa María de Piedramillera es el resultado de una evolución constructiva que inicia en el siglo XVI sobre posibles estructuras anteriores, consolidándose como un templo de estilo gótico-renacentista con nave única y cabecera cuadrada. Su interior, cubierto por bóvedas de crucería estrellada, refleja la transición entre el mundo medieval y las nuevas formas del Renacimiento, generando un espacio unitario y de gran armonía arquitectónica.

A lo largo de los siglos, el edificio fue ampliándose con nuevas capillas, como la del Santo Cristo a finales del siglo XVII o la de las Vírgenes en el siglo XVIII, enriqueciendo su planta y su función litúrgica. La torre, reconstruida en el siglo XVIII, se convirtió en uno de los elementos más reconocibles del perfil del pueblo.

En el interior, el retablo mayor plateresco, realizado en torno a 1560, constituye una de las piezas más destacadas del conjunto, tanto por su calidad escultórica como por su valor histórico. A este se suman otros retablos, esculturas y elementos litúrgicos que reflejan la evolución artística del templo desde el Renacimiento hasta el Barroco.

Documentos históricos y estudios recientes han recuperado aspectos menos conocidos de su pasado, como la existencia de antiguas pinturas murales y grafitos históricos hoy desaparecidos; episodios de religiosidad popular en torno al Santo Cristo e incluso relatos de brujería que forman parte de la memoria colectiva del municipio.

Tras un período de deterioro que llevó incluso a su cierre en 2019, la iglesia ha sido objeto de un importante proceso de restauración entre 2020 y 2023, que no solo ha recuperado su estabilidad estructural, sino que ha devuelto al templo su valor como patrimonio vivo y parte esencial de la identidad del municipio.
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