¿Qué la hace imprescindible?
Un Monumento Natural singular
Declarado Monumento Natural en 1991, este ejemplar de Quercus ilex subespecie Ballota, conocido localmente como encino o carrasca, destaca por su porte, su valor ecológico y su integración en un paisaje agrícola tradicional.
Una copa que define el paisaje
Su estructura es imponente, con una copa amplia y envolvente cuyas ramas péndulas descienden hasta casi tocar el suelo, generando un espacio natural único bajo su sombra.
Testigo de un ecosistema desaparecido
Este árbol es uno de los últimos vestigios de los antiguos encinares que cubrían la zona y que hoy es de campos de cultivo, lo que refuerza su valor como elemento patrimonial vivo.
Cuándo visitar
El encino puede visitarse durante todo el año. En primavera y otoño el contraste entre la carrasca y los cultivos circundantes ofrece una experiencia especialmente atractiva.
Ideal para
Cómo llegar
Desde el caserío de Cábrega, se cruza la carretera y se toma un camino de concentración parcelaria. En unos 140 metros, entre campos de cultivo, se localiza el árbol.
El recorrido es accesible es ideal para bicicleta de montaña o gravel siguiendo las mismas indicaciones que a pie.
Desde Mués se sigue por la NA-129 en dirección norte y luego se gira a la izquierda por la NA-7410 hasta el señorío de Cábrega. Desde allí, sale el sendero hasta la encina. Se recomienda aparcar en las inmediaciones del caserío de Cábrega y continuar a pie por el sendero rural.
Mués cuenta con conexiones de autobuses desde localidades cercanas. Desde el pueblo se continua a pie o en bicicleta.
Más información
Es un ejemplar de gran valor natural que destaca por el extraordinario desarrollo de su copa. Presenta un diámetro de 1,39 metros en la base y de 1,33 metros a 1,30 metros de altura, mientras que alcanza una altura total de 14,70 metros.
Su rasgo más llamativo es la amplitud de su copa que puede alcanzar más de 500 m² de superficie y crea un microespacio de sombra que contrasta con la horizontalidad del entorno agrícola. Esta morfología, resultado tanto de su crecimiento natural como de las podas tradicionales para favorecer la producción de bellota, le confiere un aspecto envolvente que invita a descansar bajo sus ramas.
Originalmente, este Monumento Natural estaba compuesto por dos ejemplares. Sin embargo, uno de ellos fue derribado por un vendaval en 1996, quedando hoy visible su tocón a escasa distancia.
Más allá de sus características físicas, este árbol representa la memoria de un paisaje desaparecido, cuando extensos encinares cubrían la zona. Su conservación no solo responde a criterios ecológicos, sino también culturales, al mantener viva la relación entre el ser humano y el territorio.