Astronomía
Qué vas a disfrutar
En Tierra Estella, la naturaleza se manifiesta en los pequeños detalles que dan sentido al territorio. Nuestros bosques, humedales y espacios protegidos conforman un paisaje diverso donde la flora y la fauna encuentran un equilibrio perfecto, guardando tesoros ecológicos en cada valle y cada sierra.
Flora y fauna
Embalse de Sota
Un humedal de gran interés: Es un punto destacado para la observación de aves en el valle alto del río Ega. En sus aguas y orillas pueden verse especies como ánades azulones, fochas comunes, zampullines o somormujos, además de diversas aves migratorias que utilizan el lugar como zona de descanso.
Un paisaje natural entre bosques mediterráneos: El entorno del embalse está rodeado de quejigos, encinas y matorral mediterráneo, formando un paisaje de transición entre la montaña y los valles agrícolas de Cabredo. Esta diversidad de hábitats favorece la presencia de numerosas especies de fauna.
Un paseo tranquilo en plena naturaleza: El camino que rodea el embalse permite recorrerlo fácilmente a pie mientras se disfruta de la calma del paisaje, los sonidos del agua y la observación de aves. Su cercanía al pueblo lo convierte en una excursión sencilla y muy accesible.
Flora y fauna
Monumento Natural Nº 1 Encina de Erául
Un árbol monumental en pleno entorno rural: Este ejemplar de Quercus ilex destaca por sus grandes dimensiones y su singular silueta, con una copa que ha crecido sobre una potente rama lateral inclinada.
Más de 500 años de historia viva: Considerada una de las encinas más antiguas de Navarra, ha sido testigo de la evolución del territorio durante siglos, resistiendo tanto los cambios del paisaje agrícola como el paso del tiempo.
Monumento Natural protegido: Su valor ecológico, paisajístico y cultural motivó su declaración oficial como Monumento Natural en 1991, garantizando la conservación de este ejemplar excepcional como parte del patrimonio natural de la Comunidad Foral.
Flora y fauna
Monumento Natural Nº 17 Álamos de Lodosa
Un Monumento Natural excepcional: Declarados Monumento Natural en 1991, estos diecinueve ejemplares de álamo blanco (Populus alba) forman una de las alamedas monumentales más emblemáticas de Navarra.
Refugio de una fauna singular: Sus troncos centenarios, huecos naturales y cajas nido albergan una de las mayores colonias de murciélago enano de árbol (Pipistrellus pygmaeus) de la Península Ibérica.
Historia viva junto al río: Estos árboles están ligados a la memoria histórica de Lodosa. Durante las guerras carlistas, sus ramas superiores fueron podadas para permitir la vigilancia del puente y de la orilla opuesta del Ebro.
Flora y fauna
Monumento Natural Nº 2 Encino de Tres Patas
Un Monumento Natural excepcional: Declarado Monumento Natural en 1991, este ejemplar de Quercus ilex es uno de los árboles más singulares y longevos de Navarra y de la Península Ibérica.
Una forma única que le da nombre: Su estructura, apoyada sobre tres grandes raíces que funcionan como patas, lo convierte en un árbol extraordinario tanto desde el punto de vista botánico como visual.
Más de mil años de historia viva: Con una edad estimada superior a los 1 200 años, este encino es un auténtico testigo del paso del tiempo, presente en el territorio desde los orígenes del Reino de Navarra.
Flora y fauna
Monumento Natural Nº 3 Encino de Cábrega
Un Monumento Natural singular: Declarado Monumento Natural en 1991, este ejemplar de Quercus ilex subespecie Ballota, conocido localmente como encino o carrasca, destaca por su porte, su valor ecológico y su integración en un paisaje agrícola tradicional.
Una copa que define el paisaje: Su estructura es imponente, con una copa amplia y envolvente cuyas ramas péndulas descienden hasta casi tocar el suelo, generando un espacio natural único bajo su sombra.
Testigo de un ecosistema desaparecido: Este árbol es uno de los últimos vestigios de los antiguos encinares que cubrían la zona y que hoy es de campos de cultivo, lo que refuerza su valor como elemento patrimonial vivo.
Flora y fauna
Monumento Natural Nº 32 Enebro de Legardeta
Un enebro con porte de árbol: Este ejemplar de Juniperus communis rompe con el desarrollo habitual de su especie, generalmente arbustiva, alcanzando dimensiones arbóreas poco frecuentes que lo hacen una auténtica rareza botánica en Navarra.
Un superviviente del paisaje rural: Con más de siete metros de altura y una amplia copa, ha resistido durante generaciones la transformación agraria de su entorno, convirtiéndose en un referente paisajístico y cultural del territorio.
Protección como Monumento Natural: Su valor biológico, escénico e histórico motivó su declaración oficial como Monumento Natural en 2009, garantizando su conservación como uno de los árboles más singulares de la Comunidad Foral.
Flora y fauna
Monumento Natural Nº 34 Arce de Lezáun
Un árbol singular en su especie: Este ejemplar de Acer monspessulanum L. destaca por sus dimensiones poco habituales en entornos de media montaña. A escasos metros del suelo, su tronco se bifurca en seis grandes ramas que configuran una amplia copa.
Monumento Natural protegido: Declarado Monumento Natural en 2009 por el Gobierno de Navarra, el Arce de Lezáun constituye el ejemplar nº 34 del catálogo oficial de árboles singulares, una figura de protección que reconoce su valor paisajístico, biológico e histórico.
Superviviente excepcional: Situado en el paraje de Apezundegi, en el término municipal de Lezáun, el árbol crece sobre suelos calizos asociados al modelado kárstico del piedemonte sur de Andía, en un entorno tradicionalmente vinculado al pastoreo extensivo.
Flora y fauna
Monumento Natural Nº 5 El Centinela
Un Monumento Natural singular: Declarado Monumento Natural en 1991, su valor radica tanto en su interés ecológico como en su relevancia histórica dentro del territorio.
Un árbol con historia: Este quejigo no solo destaca por su porte y longevidad, sino por su uso como punto de vigilancia en épocas de guerra y epidemias, dando origen a su nombre El Centinela.
Un ejemplar adaptado al terreno: Situado sobre un talud, presenta un tronco robusto, raíces visibles que aseguran su estabilidad y una copa irregular marcada por intervenciones humanas a lo largo del tiempo.