¿Qué la hace imprescindible?
Kilómetro 0 de la Vía Verde
Desde aquí comienza el Camino Natural de la antigua línea ferroviaria del Ferrocarril Vasco-Navarro, hoy reconvertido en un itinerario cicloturista y senderista que atraviesa Navarra, Álava y Gipuzkoa.
Arquitectura con vocación monumental
Inaugurada en 1927 y diseñada por el ingeniero Alejandro Mendizábal Peña, la estación de estilo neorrománico dialoga con edificios históricos de la ciudad.
De estación ferroviaria a espacio ciudadano
En la actualidad alberga la estación de autobuses y locales destinados a los colectivos sociales de la ciudad, manteniendo viva su función como nodo de conexión.
Cuándo visitar
El edificio puede visitarse durante todo el año en su horario de funcionamiento como estación de autobuses. Aquí también se ubica el Consorcio Turístico de Tierra Estella-Lizarraldea que cuenta con un punto de información turística, servicio de alquiler de bicicletas y una tienda donde adquirir productos locales.
Ideal para
Cómo llegar
Desde el casco histórico, se accede en pocos minutos caminando hacia la zona sur de la ciudad, cerca del parque de Los Llanos y el Monasterio de Santa Clara.
Es el punto de inicio de la Vía Verde del Vasco-Navarro, con acceso directo desde carriles urbanos.
Se puede llegar fácilmente hasta la plaza. Hay zonas de aparcamiento libre en las inmediaciones y de pago en el subsuelo.
El edificio funciona como estación de autobuses interurbanos, conectando Estella-Lizarra con otras localidades de Navarra, País Vasco o La Rioja. Además, ejerce como parada de las líneas urbanas.
Más información
El edificio concebido como estación término de la línea fue diseñado por el ingeniero de caminos Alejandro Mendizábal Peña, figura importante en el desarrollo del ferrocarril Vasco-Navarro y responsable de buena parte de las estaciones más representativas de esta línea. Más allá de su función técnica, Mendizábal apostó por una arquitectura regionalista de inspiración neovasca, alejándose de los modelos puramente funcionales para dotar a estos edificios de una identidad propia, inspirada en los caseríos tradicionales.
Su composición neorrománica, con arcos de medio punto y volúmenes escalonados, alude al pasado medieval de la ciudad y subraya su importancia como puerta de entrada ferroviaria. Los entramados de madera vista, los tejados de fuerte pendiente y su marcada estética de chalet señorial responden a esta voluntad de convertir la estación en algo más que una infraestructura de transporte.
Tras el cese definitivo del servicio ferroviario el 31 de diciembre de 1967, las instalaciones quedaron en desuso hasta su rehabilitación como equipamiento público. El último viaje del Trenico fue tan emotivo que muchos vecinos salieron a las estaciones para darle el último adiós.
En la actualidad el edificio acoge la actual estación de autobuses de Estella-Lizarra y continúa cumpliendo una función muy similar a la original: dar la bienvenida y despedir a quienes visitan la ciudad. Además, desde este mismo punto comienza o finaliza la Vía Verde del FFCC Vasco-Navarro, que recupera el trazado histórico del tren como itinerario para senderistas, ciclistas y amantes de la naturaleza. Una ruta que invita a recorrer uno de los caminos más evocadores del entorno.