Tierra Estella

Bodegas Irache

Más de un siglo de tradición vitivinícola e historia viva en las faldas de Montejurra y en el Camino de Santiago.

¿Qué la hace imprescindible?

Una de las bodegas históricas de Navarra

Una de las bodegas históricas de Navarra

Fundada en 1891, recoge la herencia vitivinícola iniciada siglos antes por los monjes benedictinos del cercano Monasterio de Santa María la Real de Irache, donde ya en el siglo XI se elaboraban vinos apreciados por la realeza navarra.

La catedral del vino

La catedral del vino

Su impresionante nave de crianza, inspirada arquitectónicamente en el monasterio, alberga hasta 10.000 barricas de roble francés y americano. Un espacio monumental donde crianzas, reservas y grandes reservas culminan su maduración.

Enoturismo vinculado al Camino

Enoturismo vinculado al Camino

Situada en pleno trazado del Camino Francés, la bodega ofrece visitas guiadas con recorrido por instalaciones y cata final, integrando historia, paisaje y cultura del vino en una misma experiencia.

Cuándo visitar

Cualquier época es adecuada para conocer sus instalaciones y descubrir el proceso de elaboración de sus vinos, aunque la vendimia y los meses de otoño ofrecen un atractivo especial por la actividad del viñedo y el paisaje.

Ideal para

Turismo gastronómico Amantes del vino y la cultura enológica Peregrinos interesados en la tradición vitivinícola del Camino Visitantes que buscan patrimonio, paisaje y producto local

Cómo llegar

Cómo llegar

Monasterio de Irache 1, 31240 Ayegui. Tierra Estella

Más información

La historia de Bodegas Irache está indisolublemente unida al vino y al Camino de Santiago. Mucho antes de su fundación formal en 1891, los monjes benedictinos que habitaban el monasterio anexo cultivaban viñedos y elaboraban vino que servía tanto de alimento como de reconstituyente para los peregrinos. El propio Códice Calixtino ya menciona estas tierras como ricas en pan y vino.

A finales del siglo XIX, una familia local asumió el legado monástico bajo el nombre inicial de Vinícola Montejurra. Con el tiempo, la bodega adoptó oficialmente el nombre de Irache, consolidándose como uno de los referentes históricos del vino navarro. Sus vinos comenzaron a ganar reconocimiento nacional e internacional, manteniendo siempre el vínculo con el territorio de Tierra Estella.

En 2008, Bodegas Irache obtuvo la calificación DOP Vino de Pago Prado de Irache, convirtiéndose en la primera bodega de Navarra en lograr este reconocimiento de máxima calidad y singularidad territorial. Un Vino de Pago es la categoría más exigente dentro del sistema de denominaciones, ya que certifica que todo el proceso, desde el cultivo de la uva hasta la elaboración y crianza, se realiza íntegramente en una misma finca, cuyas condiciones de suelo y microclima confieren al vino características propias e irrepetibles vinculadas directamente a ese territorio concreto.

Hoy la bodega cultiva más de 101 hectáreas de viñedo en un entorno climático singular, marcado por la influencia atlántica y los contrastes térmicos entre día y noche. Variedades como Tempranillo, Garnacha, Graciano, Cabernet Sauvignon o Merlot encuentran aquí un equilibrio que permite elaborar vinos estructurados, frescos y con marcada personalidad mineral.

Uno de los espacios más impactantes para el visitante es la nave de crianza, conocida popularmente como la catedral del vino. Sus columnas y arcos de medio punto crean una atmósfera casi monumental donde reposan miles de barricas. En este bosque de madera y silencio, el tiempo completa el trabajo iniciado en la viña. Pero también se proyecta hacia el exterior mediante la cercana Fuente del Vino de Irache, situada en el propio muro de la bodega, donde se materializa ese gesto histórico de acogida ofreciendo a los caminantes un trago simbólico antes de continuar su ruta.

La experiencia puede ampliarse con la visita al Museo del Vino, ubicado en el edificio fundacional frente al monasterio y ofrece un recorrido fascinante por la historia de la viticultura. Cuenta con una colección de más de 400 piezas relacionadas con la viticultura, herramientas tradicionales y conserva en su cava centenaria añadas históricas cuidadosamente preservadas.

Más allá de la producción, Bodegas Irache representa la continuidad de un legado: el de una tierra que ha hecho del vino un elemento identitario, cultural y económico durante más de mil años, manteniendo vivo el diálogo entre historia, paisaje y hospitalidad.
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