Un pequeño pueblo con una gran historia
Aunque hoy es uno de los núcleos más discretos del valle de Guesálaz, Viguria conserva huellas de un pasado de relevancia vinculado a linajes nobles, antiguos caminos y construcciones históricas.
Aunque hoy es uno de los núcleos más discretos del valle de Guesálaz, Viguria conserva huellas de un pasado de relevancia vinculado a linajes nobles, antiguos caminos y construcciones históricas.
Las ruinas del palacio del marqués de Montehermoso, la iglesia de Santa María y las viviendas tradicionales de los siglos XVIII y XIX conforman un conjunto sereno y cargado de memoria.
Campos de cultivo, pequeños robledales y caminos tranquilos acompañan un paisaje ideal para paseos pausados y para descubrir otra forma de vivir el valle.
Viguria puede recorrerse durante todo el año. La primavera y el otoño son ideales para disfrutar del paisaje agrícola y los paseos por el entorno. El verano permite descubrir el pueblo con calma, mientras que a comienzos de octubre las fiestas de la Virgen del Rosario aportan un ambiente especialmente cercano y comunitario.
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